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PA 4. EL TIEMPO DE LA ARQUITECTURA A TRAVÉS DE LA BELLEZA

La belleza arquitectónica es un concepto que se remonta a la antigüedad más remota. En esos tiempos usaban la estética en su arte e incluso en sus utensilios de uso cotidiano. Posteriormente, al igual que en el arte paleolítico en lo que se refiere a pinturas, que presentan aspectos de vitalidad, realismo o dinamismo, el enfoque cambió a la simetría, la estructura y la proporción. La humanidad es capaz de identificar la belleza de todo lo que le rodea y utiliza esta herramienta a su favor modificando su entorno y por lo tanto formando una estética del mundo. En pocas palabras, la belleza es sinónimo de estar asociados a lo simétrico, armónico y proporcional junto a las pinturas murales.

En relación a la belleza, durante el período prehistórico, se continúa con una línea semejante. Los hogares tienen proporciones y simetrías y entre estos se tiene algún tipo de armonía. Además de ello, se levantan los zigurats que son unos templos construidos originalmente sobre una plataforma natural o artificial y no son de culto, sino que son habilidades de los dioses. También estos templos son los primeros edificios que pertenecen al plano divino ya desde ahí se hicieron otras diferentes concepciones de la belleza.

En el periodo egipcio es la belleza corporal donde se muestra su mayor dedicación a sus templos y pirámides, los templos, espacios donde realizaban cultos, eran bellos por sus grandes estructuras y la monotonía de su regularidad, con columnas y distribuciones que transmitían solidez, durabilidad y permanencia. Las pirámides, diseñadas para rendir homenaje a los muertos, tenían una estructura similar a los zigurats, pero con un concepto renovado de belleza gracias a los materiales novedosos empleados.

Posteriormente, los griegos avanzaron sobre la arquitectura egipcia con nuevos ideales de belleza basados en el equilibrio y en la combinación de elementos verticales y horizontales. Desarrollaron un concepto estético centrado en los templos, donde cada componente era trabajado con minuciosidad y materiales de alta calidad, logrando excelencia en forma y detalle. Prestaban especial atención a las fachadas, buscando alcanzar la máxima perfección.

Los romanos introdujeron el uso del hormigón, lo que les permitió innovar en las formas arquitectónicas y experimentar con el espacio interior, la luz y las sombras, redefiniendo el concepto de belleza. Además, implementaron arcos y bóvedas. Evolucionaron los templos, incorporando los tres órdenes griegos y añadiendo dos nuevos: el toscano y el compuesto; también experimentaron con distintas configuraciones espaciales. Construyeron circos, termas, anfiteatros, basílicas y teatros, todos dotados de una estética particular. También destacan las viviendas como la domus y la insula, que reflejaban el estatus social.

Tras la era romana, en la Edad Media, la arquitectura se centró en las iglesias y otros edificios religiosos. Durante este período surge la arquitectura bizantina, cuyo encanto radica en su interior, dejando los exteriores más simples. En la etapa prerrománica, la belleza se expresaba en los castillos, así como en el arte de la orfebrería, que permitió la creación de vidrieras y el uso de piedras de colores para simular joyas. En la arquitectura islámica, la belleza se manifestaba mediante el agua, los colores y las torres, además del empleo de materiales como la cerámica, el yeso y la escayola. En el estilo románico, la estética estaba ligada al simbolismo, con pérdida de realismo, proporciones robustas, arcos de medio punto y bóvedas inspiradas en la tradición romana. El gótico introdujo los arcos apuntados, que permitieron sustituir los gruesos muros por delgadas membranas de vidrio.